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HISTORIA DEL VINO:

 

Orígenes

 

La familia de las Vitáceas son, dentro del reino de las plantas, muy comunes en los trópicos y subtrópicos, en los que se encuentran la mayoría de sus géneros.

 

Uno de ellos, el género Vitis, se adaptó a otras condiciones de vida que le permitieron emigrar a latitudes más lejanas hacia el norte y hacia el sur. De este género, realmente sólo una especie es apta para la elaboración del vino, la Vid (Vitis Vinífera).

 

Aún así no hubiera sido posible si no hubiera existido hace miles de años una asociación entre diferentes especies salvajes de Vitáceas y diferentes especies arbóreas por las que trepaban. Originalmente el microorganismo (levadura), que se ocupa de la fermentación de las uvas, no estaba presente en la familia de las Vitáceas. Proviene de estas especies arbóreas, en las que sí que estaba presente.

 

La Vid está ligada al hombre desde el período del Neolítico, en las regiones de Egipto y Asia Menor. Podemos aventurar que fue uno de los factores que favoreció al sedentarismo, debido a que necesita cuidados constantes durante todo el año, y con ello contribuyo a la formación de aldeas.

 

Las primeras evidencias que nos ha dejado el tiempo de la relación del vino con el hombre, son: unas ánforas encontradas en la República de Georgia (al norte de Turquía) de hace ocho mil años, representaciones gráficas en el Antiguo Egipto de hace más de cuatro mil años, y la distinción que se hacía entre la fermentación del arroz y la uva en la China de hace cuatro mil años.

 

Pero quizás el hito más importante en la historia del vino se encuentra en las civilizaciones de la antigua Grecia y de la antigua Roma.

 

Mil años antes de Cristo, los griegos se extendieron por Europa Occidental, exportando en ella su cultura, tradición y creencias. En este caso destacamos la tradición vitivinícola, y la veneración de Dionisos, el Dios de la vid y el vino.

 

Sobre el 29 antes de Cristo, empezó a construirse el Imperio Romano, con él mejoraron las vías de comunicación, despejaron bosques, crearon mas áreas de cultivo de viñedos y los llevaron a las regiones que conquistaron. Ellos también veneraban al dios de la vid y el vino (Dionisos), pero le llamaron “Baco”. Después adoptaron la religión del cristianismo.

 

De manos del cristianismo el vino tomo gran protagonismo como símbolo de culto y se creó un vínculo muy estrecho entre vino y religión.

 

Con el descubrimiento de América sobre el 1942 las variedades vinícolas de Europa pasaron a América.

 

Hacia el siglo XVI, la vinicultura se practicaba ampliamente en Francia. Fue el monje Dom Perignon (1638-1715) quien introdujo la utilización del corcho, técnica que había aprendido de los españoles, y una botella más gruesa. Con eso, la segunda fermentación pudo desarrollarse, dando origen al champagne. Fue entonces cuando el monje pronunció sus conocidas palabras: "¡Vennez vite mes fréres, je bois des étolies!" ("¡Venid rápido hermanos, estoy bebiendo estrellas!").

 

Por aquel entonces era guardado en toneles, recipientes hechos en pieles de cabra y ánforas impermeabilizados con aceites y trapos engrasados; por lo que el aire estaba en contacto con el vino en todo momento.

 

La mayoría de los vinos locales eran de baja calidad, especialmente de áreas actualmente consideradas como de alta latitud. El "Vin de Suresnes" de las afueras de París se transformó en algo fino. En Inglaterra existen registros de Vinos Espumantes de la variedad Welsh que datan del siglo 19 en producido en las afueras de Cardiff. Si bien las plantaciones mas importantes son atribuidas a Carlomagno, no fue hasta el siglo 12 que las grandes plantaciones encontraron lugar y grandes mercados. Debido a las dificultades para transportar mercaderías de la época, la mayoría de los viñedos que subsistieron fueron aquellos que estaban a orillas de ríos importantes. Tal es el caso de los viñedos a orillas del Rhin en Alemania, Garonne y Loire. Otros eran producidos en la zona controlada por Venecia de Grecia donde se producían variedades de Madeira, hacia 1420.

 

La segunda mitad del siglo XX fue notable por los avances técnicos, tanto en el campo de la viticultura como en el de la vinicultura.

 

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